viernes, 22 de febrero de 2013

Insomnio


¿Toc toc?
Algo pasa. ¿ Que pasa pequeña?
Mierda. Ya no soy pequeña.

Perdonarme, soy una mal educada, me he hecho "mayor" y ni tan siquiera he escrito un triste párrafo, ni una triste postal...
Estaréis, al cien por cien, en todo vuestro derecho a no leerme, a no seguirme, pero aquí estoy...
madrugada de viernes a sábado, o mas bien amanecer...
7:00 am, y no puedo dormir, y necesito escribir, necesito seguir canalizando todo este torrente de sentimientos por algún lado si no quiero que me ahoguen.
Supongo que resumiros todo este tiempo para que esto lo podáis entender, es muy difícil, por no decir imposible, uf,  no me gusta esa palabra... me produce alergia. Por eso, lo voy a intentar.
Digamos que me enamore hasta la medula, ya he vivido ese amor que te marca toda tu vida. Te deja marcas por dentro y por fuera, de cuerpo y alma. Ese amor, con ese final, que te hace crecer, y aquí estoy, más mayor.
Y ahora... que era tan mayor, y tan independiente, tan dueña de mi mundo, con mi trabajo, mi vida, mis sueños y sin ese amor metido en la medula, tuvo que aparecer el. El, si. Tu, maldito...
Llegaste para invierno, justo cuando yo no tenia mas ojos que para trabajar y a ratos para mis amigos, justo llegaste tu, para darme ese calor que yo no tenia tiempo de buscar, pero que si agradecía encontrar.
Llegaste con tus miradas, con los roces, con tus guiños... llegaste como un galán, escondiendo a un chulo debajo de la chaqueta.  Me embaucaste, probaste, jugaste... jugamos.
Fuiste mi mejor regalo de reyes y mi mejor motivo para solo merecer carbón este año, me hiciste la mas mala del mundo, en nuestro mundo de sabanas.
No recuerdo una noche sin ti desde entonces... mi primeriza vergüenza se transformo en picardía nivel experto... me gustabas tanto que se paro el reloj. O lo tiramos contra la pared, no lo recuerdo.
Los besos, los mordiscos, los infinitos caminos de cardenales... caminos que acababan careciendo de sentido puesto que  no iban a ningún lugar, recorrían todo nuestro cuerpo.
Eras perverso, pero tan dulce a la vez. Me confundías, eras un lobo con piel de cordero. ¿O al revés?
Me deje el alma en ti, lo di todo. Desgaste mi piel contra la tuya, mi mente frente a la tuya, me redujiste a cenizas...
¿Para que? ¿Para perdernos el respeto? Para verte con la primera señorita de discoteca que demostraba tener mas falda que cerebro, y eso que la falda era cortísima.
Perdiste. Game Over. Volviste al nivel 0, yo en ese ya no juego. Y menos contigo.
Ahora toda la pasión es rabia, toda mi entrega es rechazo. Ahora duele, mañana Dios dirá.


Aviso, me redujiste a cenizas porque fuimos fuego, donde hubo fuego quedan cenizas... donde quedan cenizas....? Ya lo sabes.


-07:28. Encantada de estar de vuelta.